Club de lectura accesible: cómo organizarlo si algunos participantes ven mal

Actualizado el 13 de octubre de 2026 · Guía de LUP para bibliotecas, centros de día y asociaciones

Un club de lectura es una actividad sencilla de organizar y que une al grupo. Pero si algunas personas ven mal, el libro en papel, la convocatoria colgada en el tablón o una sala mal iluminada pueden dejarlas fuera. Esta guía recoge las recomendaciones del RNIB, la organización británica de personas ciegas y con baja visión, cómo funcionaba el club de lectura de la Biblioteca de la ONCE en Barcelona según un artículo de 2020, y consejos nuestros, para que nadie se quede sin participar.

  • Elegir el libro
  • La sesión
  • Leer de otra forma
Persona sentada con un libro abierto y la Lupa Inteligente en la mano

En pocas palabras. Elige libros que existan en audio y, si puede ser, en otros formatos, y deja tiempo para leerlos: el club de la Biblioteca de la ONCE en Barcelona anunciaba cada título con un mes de margen. Anuncia cada sesión por varios canales, prepara una sala fácil de encontrar y siempre igual, pide que cada persona se presente y llama a cada una por su nombre, describe en voz alta lo que enseñes y ten a mano ayudas para leer en la propia sesión, como una lupa TV o un lector que lea en voz alta.

Un ejemplo: el club de la Biblioteca de la ONCE en Barcelona

Según un artículo publicado en noviembre de 2020 en RED Visual, la revista especializada de la ONCE, la Biblioteca de la ONCE en Barcelona puso en marcha en abril de 2018 un club de lectura abierto a las personas afiliadas adultas y a sus acompañantes. Se reunía un jueves al mes, en sesiones de dos horas como máximo, con unas 15 personas de media. Cada participante leía el libro en el soporte que prefería: sonoro (el que usaban casi el 70 % de los usuarios de la biblioteca), braille o tinta. La biblioteca no prestaba libros en tinta, pero tenía en sus salas dos telelupas (lupas TV) para quien las necesitara. En las sesiones se usaban láminas en relieve, objetos, música y hasta olores relacionados con el libro, y las autoras cuentan que las personas que habían perdido visión hacía poco se integraron con facilidad.

Así era una sesión, según el artículo:

  1. Acogida con música.
  2. Presentación de la obra y del autor, de 30 minutos como máximo, a cargo del personal o de participantes voluntarios.
  3. Materiales táctiles explicados y pasados en círculo, para que todos pudieran situarse.
  4. Dos o tres frases del libro o del autor leídas en braille por voluntarios.
  5. Coloquio por turnos.
  6. Cierre con el anuncio del próximo título.

1. Elige el libro pensando en los formatos

Una guía del RNIB británico recuerda que solo el 7 % de los libros son totalmente accesibles para las personas ciegas o con baja visión, así que conviene comprobar antes si el libro existe en audio, en braille o en letra muy grande, y tener en cuenta que en esos formatos puede tardarse más en leerlo. En el club de la ONCE era requisito indispensable que el libro estuviera en los fondos de la ONCE en braille y en sonoro; se leía uno al mes y los participantes podían proponer títulos. Quien prefería leer en tinta tenía que conseguir su propio ejemplar.

Audiolibros, gratis

eBiblio, el servicio gratuito de préstamo digital del Ministerio de Cultura y las comunidades autónomas, incluye audiolibros; basta con el carné de una biblioteca pública participante (el País Vasco y Cataluña tienen plataformas propias).

Libros accesibles de la ONCE

Para quien está afiliado, la ONCE ofrece documentos en braille, en audio y en relieve a través de su Servicio Bibliográfico, y su Biblioteca Digital reúne más de 70.000 títulos.

2. Una convocatoria que llegue a todos

El club de la ONCE anunciaba el título, el día y la hora de cada sesión con un mes de margen, para que diera tiempo a leer el libro, y lo hacía por varios canales: la agenda de actividades del centro, el tablón y el mostrador de la biblioteca (en tinta y en braille), un recordatorio de palabra del personal y el anuncio del próximo título al final de cada sesión. También pedía inscripción previa para controlar el aforo.

Si la convocatoria o la ficha del libro van en papel, sigue las pautas de las guías de documentos impresos accesibles: para personas con baja visión, 16 puntos o más; una letra sencilla, como Arial o Verdana, sin cursivas ni subrayados; sin textos enteros en mayúsculas; alineado a la izquierda, con interlineado amplio y sin texto sobre imágenes; texto negro sobre fondo blanco o amarillo, en papel mate que no transparente. Para ampliar una ficha que ya tienes, la Universidad Estatal de Dakota del Norte sugiere fotocopiarla al 150-165 %. Puedes prepararla con nuestra herramienta de letra grande para imprimir.

3. La sala

Fácil de encontrar

Según el RNIB, el lugar es clave: si cuesta llegar o encontrarlo, puede que una persona ciega o con baja visión no pueda ir. Pregunta también si alguien oye mal o va en silla de ruedas, y si vendrán acompañantes o perros guía, porque puede hacer falta más espacio.

Siempre igual

El RNIB aconseja colocar la sala de forma previsible para que cada persona encuentre su sitio, y que quien modera no se siente de espaldas a una ventana, porque así a quien ve mal le cuesta más verle la cara.

Buena luz

Cuida la iluminación, sea luz natural o una lámpara de lectura, y que resulte adecuada para la actividad y cómoda, como aconsejan el RNIB y la Thomas Pocklington Trust en sus consejos para residencias. Y, por nuestra parte, evita que la luz deslumbre o haga reflejos.

El café, también

El RNIB recuerda que muchas personas ciegas o con baja visión tienen diabetes, así que piensa qué ofreces, y que los perros guía también necesitan comer o beber algo y un sitio donde hacer sus necesidades.

4. Durante la sesión

  • Presentaciones. El RNIB aconseja presentarte al saludar, avisar cuando te alejas para no dejar a nadie hablando al vacío, que todo el grupo se presente al empezar y llamar a cada persona por su nombre, para que todos se acostumbren a las voces.
  • Turnos de palabra. En el club de la ONCE, quien quería hablar levantaba la mano, y quienes moderaban le tocaban ligeramente el hombro para indicarle que ya tenía turno, sin interrumpir a quien estaba hablando.
  • Describe lo visual. El artículo de RED Visual recuerda que la portada y la foto del autor se pierden cuando se lee en audio o en braille. Descríbelas en voz alta, igual que cualquier mapa, foto u objeto que enseñes.
  • Libro y película. Una semana antes de la sesión sobre El resplandor, el club de la ONCE proyectó la película con audiodescripción para comentar después las diferencias entre la novela y su adaptación.

En centros de día y residencias, ten en cuenta además que, según el RNIB y la Thomas Pocklington Trust, la pérdida de visión puede sumarse a otras dificultades, como oír mal o una demencia. Sus consejos para residencias piden también revisar la vista al menos una vez al año y etiquetar cada par de gafas según su uso, por ejemplo, «para leer».

5. Ayudas para leer en la propia sesión

Aunque cada persona traiga el libro leído, en la sesión puede tocar leer un fragmento, la ficha del autor o la convocatoria de la siguiente. Conviene tener a mano ayudas para leer:

Lupas y lupas TV

La biblioteca de la ONCE que organizaba el club tenía en sus salas dos telelupas (lupas TV) para quien las necesitara. Para textos cortos también puede servir una lupa de mano o de mesa.

Libros electrónicos

Reading Sight, una web británica que ayuda a las bibliotecas a atender a personas con discapacidad visual, explica que, según el lector o la aplicación de libros electrónicos, se puede ampliar la letra, cambiar el color de la pantalla o escuchar el texto en voz alta.

La Lupa Inteligente

Lee en voz alta el texto impreso al pulsar un botón: un fragmento del libro, la ficha del autor o la convocatoria. No tiene pantalla ni necesita móvil ni internet, y con el soporte de mesa opcional no hace falta sostenerla.

Si el club es en una biblioteca o en un centro de día

Tienes más ideas para adaptar el espacio, la colección y la atención en nuestras guías de biblioteca accesible para personas con baja visión y de baja visión en centros de día y residencias.

Para que quien ve mal también pueda leer el fragmento del día

La Lupa Inteligente lee en voz alta el texto impreso al pulsar un botón. Mira qué bibliotecas y centros de día la ofrecen ya y cómo incorporarla en tu biblioteca o centro.

BibliotecasCentros de día

Dos manos sujetando la Lupa Inteligente de LUP

Preguntas frecuentes

¿Qué libro elijo si algunos participantes ven mal?

Uno que exista en audio y, si puede ser, en otros formatos, como braille o letra muy grande. Una guía del RNIB británico recuerda que solo el 7 % de los libros son totalmente accesibles, así que conviene comprobarlo antes de anunciarlo.

¿Cuánto tiempo hay que dar para leerlo?

El club de la Biblioteca de la ONCE en Barcelona leía un libro al mes y anunciaba cada título con un mes de margen; el RNIB advierte de que los libros en formatos accesibles pueden tardar más en leerse.

¿Pueden participar personas que ven bien?

Sí. El RNIB recuerda que cualquiera debería poder unirse a un club de lectura o crearlo, sea ciego, tenga baja visión o vea bien. El club de la ONCE estaba abierto a las personas afiliadas y a sus acompañantes, y sus organizadoras señalan que es interesante contar con público no afiliado, porque así se hace también una labor de concienciación.

¿Cuántas personas suelen participar?

En el club de la ONCE participaban unas 15 personas por sesión de media (entre 11 y 28 en las sesiones que recoge el artículo), con inscripción previa para controlar el aforo.

¿Qué conviene tener en la sala para leer?

Buena luz, lupas y, para quien lee en papel, una lupa TV o un lector que lea en voz alta, como la Lupa Inteligente.

Fuentes